Se conoce como ciberadicciones, el uso compulsivo y dependiente de dispositivos tecnológicos que afecta negativamente a nuestra salud y bienestar. Las ciberadicciones pueden manifestarse de diferentes formas: desde la adicción al móvil, a las redes sociales, a los videojuegos en línea, entre otros.
Si consideramos la adicción, en todas sus formas, como la búsqueda y consumo compulsivo de una conducta a pesar de las consecuencias perjudiciales para la salud y el bienestar de la persona, y que implica una pérdida de control sobre su comportamiento, entonces la ciberadicción se puede describir como un uso excesivo y problemático de la tecnología, es decir, se manifiesta en horas excesivas de uso de las TIC.
Identificamos un uso adictivo cuando se observan ciertos niveles de:
Las oportunidades que la tecnología ofrece en la actualidad han cambiado los hábitos de las personas. Por lo tanto, el problema no radica en las TIC en sí, sino en cómo se utilizan. Las TIC son una fuente de desarrollo constante, con grandes beneficios sociales y personales. Sin embargo, el uso inadecuado de la tecnología se ha convertido en uno de los problemas de salud pública que más nos preocupa en la actualidad. Cada vez son más las voces que alertan y piden ayuda para controlar el uso compulsivo de la tecnología. Entonces, ¿dónde reside la amenaza?
Las características que hacen a las TIC tan atractivas hasta el punto de generar dependencia son:
Aunque el estrés que produce estar siempre conectado es una de nuestras principales preocupaciones, el tiempo de uso de los dispositivos está quedando en un segundo plano frente a la vulnerabilidad y las amenazas que surgen de un mal uso de la tecnología.
Los riesgos que más nos inquietan son:
Fuente: Informe anual Qustodio, 2023
Síntomas físicos:
Síntomas emocionales o psicológicos:
